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Educación totalitaria y proterrorista Junio 18, 2008

Posted by anghara in Socialismo, corrupción, educación.
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El Ministerio de Educación propone materiales “didácticos“ que equiparan a Miguel Ángel Blanco y Txapote. Al Partido Popular (los que mueren; pero son de derechas) y Batasuna/ETA (los que matan; pero estos últimos son de izquierdas. Socialistas. Rama marxista-leninista).

Esto es lo que le quieren enseñar los pedagogos del Ministerio de Educación, Junta de Andalucía y Xunta de Galicia a sus indefensas víctimas, todas ellas menores de edad. Y es que, después de 20 años de educación entre totalitaria y estúpida, están acostumbrados a asesinar mentes de niños por miles.

 Patrocina el PSOE vía Ministerio de Reeducación. O sea, ZP y la señora de Arenillas.

La banda terrorista «ha causado víctimas mortales, pero también tiene sus propias víctimas».

(Dejemos a un lado el arte para juntar letras que demuestra el que ha elaborado el texto, muy a la altura de la educación socialista que padece España desde los años 80)

El material ha sido elaborado en catalán por Carles Vidal Novellas, coordinador del Programa de Educación de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad de Barcelona, después de la ruptura de la tregua de ETA, en enero de 2007.

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La Razón

El material que difunden las webs oficiales insta a que la ilegalizada Batasuna «recupere su espacio como agente político de primer orden» y pone de manifiesto su «sorpresa» por que después de unos meses de verificarse el alto el fuego permanente, «el Gobierno español no llevara a cabo ninguna iniciativa destinada a incentivar la confianza: acercamiento de presos, liberación de encarcelados con diferentes grados de enfermedad o la reforma de la Ley de Partidos».

El Imparcial

Por otra parte, según señala Informe PISA 2006, que mide el nivel educativo de los alumnos de los países de la OCDE, se confirman las enormes diferencias de resultados entre las comunidades autónomas. España, que es el país del mundo que más ha bajado su nivel de lectura respecto a informes anteriores, cuenta con diferencias de hasta 47 puntos entre autonomías. En el caso de la lectura, el gran suspenso de la educación española, La Rioja cuenta con la mejor posición (con 492 puntos), mientras que Andalucía con la peor (445 puntos).

Rosa Díez (UPyD) presenta una propuesta de modificación de la LOE Mayo 19, 2008

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Rosa Díez, diputada de UPyD, ha presentado una proposición de Ley Orgánica de reforma de la Educación en España, que pasa, según ha declarado, por devolver “la autoridad al profesorado”.
Dice en su exposición de motivos:

Para conseguir que, en los Centros educativos y en las aulas, se reconozca la autoridad del profesor y se proteja debidamente el derecho a aprender de los alumnos, sin que se consienta el comportamiento de aquellos que tratan de limitarlo con una conducta improcedente, la Administración ha de dotarle de la condición de autoridad pública

 No me gusta. La autoridad del profesorado es cierto que se ha perdido y que urge recuperarla. Pero convertir al profesor en autoridad pública no creo que vaya a solucionar problema alguno. Aquí hace falta cambiar todo el sistema.

El problema básico es la falta de calidad de un sistema educativo igualitario que no premia, precisamente por ser igualitario, el mérito, la calidad y la excelencia. El problema es la falta de contenidos. El problema es también, por qué no decirlo, la en algunos casos poca calidad de un profesorado cada vez más ideologizado y menos preparado. El problema es que dos de cada tres estudiantes son analfabetos funcionales. Eso sí, han chupado “talleres” que da gusto. Y saben que contaminar es casi tan malo como ser empresario. 

¿Cómo va a imponer autoridad o enseñar quien se niega a aprender?

El problema es son los pedagogos más conocidos como comisarios políticos, cuya función es amedrentar al profesor que insiste en que sus alumnos aprendan algo. Yo les prohibía acercase a un joven o niño a menos de 50 metros.

El problema es una escuela comprensiva que considera “fascista” eso de usar la memoria.

El problema es muy grave y no se soluciona con este tipo de medidas, sino yendo a la raíz: la educación socialista igualitaria.

Por eso no me gusta. Pero al menos UPyD ha presentado una propuesta. Ya era hora que alguien hablara de educación.

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La traición de los profes - Jean François Revel

La traición de los profes - Jean François Revel Mayo 9, 2008

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Como todos los fabricantes de cabezas de turco, consideran culpables a sus víctimas. No hay, pues, para ellos, cabezas de turco. (RENE GIRARD)

La civilización occidental gira alrededor del conocimiento, y todas las demás civilizaciones giran alrededor de la civilización occidental. Enunciar esta proposición no es caer en el etnocentrismo, pues no es cierta, por otra parte, más que en la medida en que afecta al conocimiento, y tal vez también a los derechos del hombre y a la democracia. Existe en todas partes una demanda de desarrollo, y existe, pues, igualmente en todas partes una demanda implícita o explícita de la condición del desarrollo, que consiste en aplicar el conocimiento a la actividad. La reivindicación de la «identidad cultural» no es, a menudo, nada más que una manera de negar esta exigencia sin renunciar por ello a los beneficios del desarrollo. Equivale a decir: dadnos el desarrollo bajo forma de subvenciones, para ahorrarnos el esfuerzo de establecer una relación de eficacia con lo real. Pues de esto es de lo que se trata en el tercermundismo, si no en el Tercer Mundo, es decir, en la ficción, si no en la realidad. Porque el tercermundismo es una filosofía, no del desarrollo, sino de la transferencia de recursos destinada a perpetuar el subdesarrollo mientras se atenúa la pobreza y, sobre todo, se palian las dificultades de tesorería de los dirigentes de la pobreza. Por «defensa de la identidad cultural», los tercermundistas entienden menos la defensa de la cultura propiamente dicha que la preservación del derecho a la ineficacia en la producción y del derecho a la corrupción en la dirección. Porque no se ve la razón por la cual los valores estéticos, las creaciones del arte y la literatura, que son, cuando todo se ha consumado, la única marca distintiva de la originalidad cultural de las civilizaciones; por qué esos valores y esas creaciones no podrían conservar su identidad, porque una sociedad hiciera todo lo racional y universalmente necesario, en los terrenos económico, técnico y político, para salir de la pobreza. Y compruebo que ninguna sociedad, hoy en día, rechaza a priori el objetivo del desarrollo y, en consecuencia, todas se aceptan, de buen grado o no, sobre el axioma del papel central del conocimiento.

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Educación y libertad - Alicia Delibes* Mayo 9, 2008

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La gran falacia socialista se basa en que sólo el sistema público de enseñanza es el socialmente justo

Las primeras leyes que debían regular el establecimiento de escuelas, universidades y otros centros de instrucción pública en España dimanan de la Constitución española de 1812. Los liberales sitiados en Cádiz decidieron que en todos los pueblos de España se establecieran escuelas en las que se enseñara a los niños a actividades como leer, escribir y hacer cuentas, además del catecismo de la doctrina cristiana.

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Triunfo de Rousseau - Remedios Falaguera Mayo 9, 2008

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En las últimas décadas se han impuesto una serie de tendencias pedagógicas que pretenden poner en práctica el absurdo consistente en tratar a los niños como una minoría oprimida que tiene la necesidad de liberarse. Se traslada al profesor a una función subsidiaria y se sitúa a los alumnos en el centro del universo escolar, dotándoles de unas facultades exorbitantes que los convierten en pequeños tiranos. El niño es creador por naturaleza y el profesor tradicional un destructor o represor de las iniciativas creativas de los alumnos. Según este planteamiento, al niño hay que dejarle que desarrolle su genialidad innata sin otra medida educativa que seguirle discretamente la corriente.

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Consignas para siervos - Agapito Maestre Mayo 8, 2008

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Dudo de que los jerarcas del ministerio de Educación sepan el significado de la objeción de conciencia para la construcción del sujeto ciudadano de una democracia desarrollada. También dudo de que conozcan el significado del primado de la conciencia en la historia moderna para la emancipación del individuo. Y, por supuesto, dudo de que les interese algo el perfeccionamiento del individuo a través de la educación, un concepto que ellos han reducido a mero didactismo sin otra función que socializar a los jóvenes en las perversiones del presente. Por el contrario, quienes están movilizándose para que se les reconozca el primado de la conciencia están dando una genuina lección de ciudadanía democrática.

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El gobierno de La Rioja (PP) contra la libertad y Nebrera (PP) contra los votantes del PP Abril 18, 2008

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Me entero por lanacion.es: el gobierno de la Rioja, del PP, también está contra la libertad de conciencia y de cátedra y de elección de enseñanza.

Por cierto, no dejen de leer la entrevista que “Época” le hace esta semana a Montserrat Nebrera, la rival del liberal y español Daniel Sirera a presidir el PPC. Lo dicho: ultraconservadora y nacionalista, que propone no ganar por hacer oposición, sino por superación (literal, oigan).

Es cierto que en Cataluña la política lingüística no es liberal. Pero no es verdad que se sancione a nadie por rotular un establecimiento en castellano. Eso no se puede decir así, porque no es verdad. Y como los catalanes lo saben, si alguien dice eso se ofende. Y si lo dice el Partido Popular, el PP ofende. Y mi formación no puede ofender a los catalanes. Por tanto, hay que decirlo bien: que se sanciona por no rotular en catalán, por no proteger, de forma intervencionista, la lengua catalana.
-¿Y qué propone?
-No se hará por oposición. Se hará por superación. Y eso pasa en muchas otras cosas. Desde la perspectiva práctica, no aceptar algo porque lo quiere también el nacionalismo no conduce a nada. Hemos intentado hacer resistencia de cuestiones que se resuelven justamente al contrario. (…)

-¿Por qué cree que lo puede hacer mejor que Daniel Sirera?
-Porque uno, cuando se lanza a una cosa, es porque cree en sí mismo. Creo en mi fuerza. Dice la parábola de los talentos que quien no los usa es un irresponsable. Yo creo que tengo capacidad de empatizar con la sociedad civil, con los medios de comunicación, e incluso con la clase política catalana. Tengo también muchos defectos, entre otros el desconocimiento de lo que llaman la política de partido. Pero estamos en un momento y en una formación en los que conocer la política de partido, siendo valioso, no es suficiente. Lo ha demostrado el tiempo. Además, pienso que el criterio tradicional del turno y la antigüedad debe ser sustituido por el del mérito y la capacidad.(…)

-Pero con el discurso del que usted habla, va a ocurrir que en ocasiones choque con lo que su partido diga desde Madrid…

-Creo que debería ser posible tener discursos diferentes. El Partido Socialista es muy dado a jugar a ese doble juego: digo en Cataluña una cosa que en Madrid defiendo de otra manera.

 

Impresentable.

Ah, y el chiste del día: «la socialdemocracia no existe en España porque la enterró Zapatero». (Francisco Camps)

Subvenciones, maestros y psicopedagilipollas (A. Pérez Reverte) Marzo 18, 2008

Posted by anghara in corrupción, educación.
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Transcribo literalmente el magistral artículo que Arturo Pérez Reverte publicaba este pasado 16 de marzo en el suplemento del diario ABC -diario que vuelve a entrar en mi casa, por cierto-. El artículo es, en mi opinión, de los mejores que he leído en estos últimos años.

Me sigue sorprendiendo que se sorprendan. O que hagan tanto paripé, cuando en realidad no les importa en absoluto. Ni a unos, ni a otros. Y eso que todo viene seguido, como las olas y las morcillas. La última –estudio internacional sobre alumnos de Primaria, o como se llame ahora– es que el número de alumnos españoles de diez años con falta de comprensión lectora se acerca al 30 por ciento. Dicho en parla normal: uno de cada tres críos no entiende un carajo de lo que lee. Y a los 18 años, dos de cada tres. Eso significa que, más o menos en la misma proporción, los zagales terminan sus estudios sin saber leer ni escribir correctamente. Las deliciosas criaturas, o sea. El báculo de nuestra vejez.

Pero tranquilos. La Junta de Andalucía toma cartas en el asunto. Fiel a la tradicional política, tan española, de subvenciones, ayudas y compras de voto, y además le regalo a usted la Chochona, la manta Paduana y el paquete de cuchillas de afeitar para el caballero, a los maestros de allí que «se comprometan a la mejora de resultados» les van a dar siete mil euros uno encima de otro. Lo que demuestra que son ellos quienes tienen la culpa: ni la Logse, ni la falta de autoridad que esa ley les arrebató, ni la añeja estupidez analfabeta de tanto delincuente psicopedagógico y psicopedagocrático, inquilino habitual, gobierne quien gobierne, del ministerio de Educación.

Los malos de la película son, como sospechábamos, los infames maestros. Así que, oigan. A motivarlos, para que espabilen. Que la pretendida mejora de resultados acabe en aprobados a mansalva para trincar como sea los euros prometidos –una tentación evidente–, no se especifica, aunque se supone.

Lo importante es que las estadísticas del desastre escolar se desplacen hacia otras latitudes. Y los sindicatos, claro, apoyan la iniciativa. Consideren si no la van a apoyar: ya han conseguido que a sus liberados, que llevan años sin pisar un aula, les prometan los siete mil de forma automática, por la cara. Y más ahora que, de aquí a tres años, con los nuevos planes de la puta que nos parió, un profesor de instituto ya no tendrá que saber lengua, ni historia, ni matemáticas. Le bastará con saber cómo se enseñan lengua, historia y matemáticas. Y más si curra en España: el único país del mundo donde los profesores de griego o latín enseñan inglés.

Así, felices de habernos conocido, seguimos galopando alegremente, toctoc, tocotoc, hacia la nada absoluta. Todavía hay tontos del ciruelo –y tontas del frutal que corresponda– sosteniendo imperturbables que leer en clase en voz alta no es pedagógico. Que ni siquiera leer lo es; ya que, según tales capullos, dedicar demasiado tiempo a la lectura antes de los 14 años hace que los chicos se aíslen del grupo y descuiden las actividades comunes y el buen rollito. Y eso de ir por libre en el cole es mentar la bicha; te convierte en pasto de psicólogos, psicoterapeutas y psicoterapeutos. Cada pequeño cabrón que prefiere leer en su rincón a interactuar adecuadamente en la actividad plástico-formativo-solidaria de su entorno circunflejo, por ejemplo, torpedea que el día de mañana tengamos ciudadanos aborregados, acríticos, ejemplarmente receptivos a la demagogia barata, que es lo que se busca.

Mejor un bobo votando según le llenen el pesebre, que un resabiado culto que lo mismo se cisca en tus muertos y vete tú a saber.

El otro día tomé un café con mi compadre Pepe Perona –«Café, tabaco y silencio, hoy prohibidos», gruñía–, que pese a ser catedrático de Lengua Española exige que lo llamen maestro de Gramática. Le hablé de cuando, en el cole, nos disponían alrededor del aula para leer en voz alta el Quijote y otros textos, pasando a los primeros puestos quienes mejor leían. «¿Primeros puestos? –respingó mi amigo–. Ahora, ni se te ocurra. Cualquier competencia escolar traumatiza. Es como dejar que los niños varones jueguen con pistolas y no con cocinitas o Nancys. Te convierte en xenófobo, machista, asesino en serie y cosas así». Luego me ilustró con algunas experiencias personales: una universitaria que lee siguiendo con el dedo las líneas del texto, otro que mueve los labios y la cabeza casi deletreando palabras… «El próximo curso –concluyó– voy a empezar mis clases universitarias con un dictado: Una tarde parda y fría de invierno. Punto. Los colegiales estudian. Punto. Monotonía de lluvia tras los cristales. Después, tras corregir las faltas de ortografía, mandaré escribir cien veces: Analfabeto se escribe sin hache; y luego, lectura en voz alta: En un lugar de la Mancha, etcétera». Lo miré, divertido. «¿Lo sabe tu rector?». Asintió el maestro de Gramática. «¿Y qué dice al respecto?». Sonreía mi amigo, malévolo y feliz, encantado con la idea; y pensé que así debió de sonreír Sansón entre los filisteos. «Dice que me van a crucificar.»

Discurso de Sarkozy (extractos) Mayo 2, 2007

Posted by anghara in educación, grandes artículos.
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Vía “El Manifiesto“. Reproduzco íntegramente lo publicado por El Manifiesto. Quien quiera leer el discurso completo (en francés) puede hacerlo pinchando AQUI

«El pensamiento único, que es el pensamiento de quienes lo saben todo, de quienes se creen no sólo intelectualmente sino también moralmente por encima de los demás, ese pensamiento único había denegado a la política la capacidad para expresar una voluntad. Había condenado la política. Había profetizado su caída imparable frente a los mercados, las multinacionales, los sindicatos, Internet. Se sostenía que en el mundo tal cual es hoy, con sus informaciones que se difunde instantáneamente, sus capitales que se desplazan cada vez más rápido y sus fronteras ampliamente abiertas, la política ya no jugaría más que un papel anecdótico y que ya no podría expresar una voluntad, porque el poder pronto estaría compartido, diluido, disperso en red; porque las fronteras estarían totalmente abiertas y los hombres, los capitales y las mercancías circularían sin obedecer a nadie. Pero la política retorna. Retorna por todas partes en el mundo. La caída del Muro de Berlín pareció anunciar el fin de la Historia y la disolución de la política en el mercado. Dieciocho años después, todo el mundo sabe que la Historia no ha terminado, que siempre es trágica y que la política no puede desaparecer porque los hombres de hoy sienten una necesidad de política, un deseo de política como rara vez se había visto desde el fin de la segunda guerra mundial. (…)

La necesidad de política tiene por corolario la necesidad de nación. La nación también había sido condenada. Pero aquí está de nuevo, para responder a la necesidad de identidad frente a la mundialización, vivida como una empresa de uniformización y mercantilización del mundo en la que ya no quedaría lugar para la cultura y para los valores del espíritu. Quizá la inquietud es excesiva, pero es bien real y expresa una necesidad de identidad muy fuerte. Por todas partes la he encontrado en esta campaña; en todas partes me han hablado de ella gentes de toda condición. Pero la nación no es sólo la identidad. Es también la capacidad de estar juntos para protegerse y para actuar. Es el sentimiento de que no se está solo para afrontar un futuro angustioso y un mundo amenazante. Es el sentimiento de que, juntos, se es más fuerte, y podremos hacer frente a lo que, solos, no podríamos afrontar. (…)

Yo he querido volver a poner la voluntad política y Francia en el corazón del debate político. La voluntad política y la nación están siempre para lo mejor y para lo peor. El pueblo que se moviliza, que se convierte en una fuerza colectiva, es una potencia temible que puede actuar tanto para lo mejor como para lo peor. Hagamos las cosas de manera que sea para lo mejor. Conjuraremos lo peor respetando a los franceses, manteniendo nuestros compromisos, respetando la palabra dada. Conjuraremos lo peor haciendo que la moral retorne a la política. (…)

No me da miedo la palabra “moral”. Desde mayo de 1968 no se podía hablar de moral. Era una palabra que había desaparecido del vocabulario político. Hoy, por primera vez en decenios, la moral ha estado en el corazón de la campaña presidencial. Mayo del 68 nos había impuesto el relativismo intelectual y moral. Los herederos del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo. Habían querido hacernos creer que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos alumnos, que no había diferencias de valor y de mérito. Habían querido hacernos creer que la víctima cuenta menos que el delincuente, y que no puede existir ninguna jerarquía de valores. Habían proclamado que todo está permitido, que la autoridad había terminado, que las buenas maneras habían terminado, que el respeto había terminado, que ya no había nada que fuera grande, nada que fuera sagrado, nada admirable, y tampoco ya ninguna regla, ninguna norma, nada que estuviera prohibido.

Recordad el eslogan de Mayo del 68 en las paredes de la Sorbona: “Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas”. Así la herencia de Mayo del 68 ha liquidado a la escuela de Jules Ferry en la izquierda francesa, que era una escuela de la excelencia, del mérito, del respeto, del civismo; una escuela que quería ayudar a los niños a convertirse en adultos y no a seguir siendo niños grandes, una escuela que quería instruir y no infantilizar, porque había sido construida por grandes republicanos que tenían la convicción de que el ignorante no es libre. Pero la herencia de Mayo del 68 ha liquidado esa escuela que transmitía una cultura común y una moral compartida, cultura y moral gracias a las que todos los franceses podían hablarse, comprenderse, vivir juntos. La herencia de Mayo del 68 ha introducido el cinismo en la sociedad y en la política. Han sido precisamente los valores de Mayo del 68 los que han promovido la deriva del capitalismo financiero, el culto del dinero-rey, del beneficio a corto plazo, de la especulación. El cuestionamiento de todas las referencias éticas y de todos los valores morales ha contribuido a debilitar la moral del capitalismo, ha preparado el terreno para el capitalismo sin escrúpulos y sin ética, para esas indemnizaciones millonarias de los grandes directivos, esos retiros blindados, esos abusos de ciertos empresarios, el triunfo del depredador sobre el emprendedor, del especulador sobre el trabajador. (…)

Los herederos de Mayo del 68 han degradado el nivel moral de la política. Todos esos políticos que reivindican la herencia de Mayo del 68, dan al prójimo lecciones que jamás se aplican a sí mismos, quieren imponer a los demás comportamientos, reglas, sacrificios que jamás se imponen a sí mismos. Proclaman: “Haced lo que yo digo, no hagáis lo que yo hago”. Ésa es la izquierda heredera de Mayo del 68, la que está en la política, en los medios de comunicación, en la administración, en la economía. La izquierda que le ha tomado gusto al poder, a los privilegios. La izquierda que no ama a la nación porque no quiere compartir nada. Que no ama a la República porque no ama la igualdad. Que pretende defender los servicios públicos, pero que jamás veréis en un transporte colectivo. Que ama tanto la escuela pública, que a sus hijos los lleva a colegios privados. Que dice adorar la periferia, pero que se cuida muy mucho de vivir en ella. Que siempre encuentra excusas para los violentos, a condición de que se queden en esos barrios a los que ella, la izquierda, no va jamás. Esa izquierda que hace grandes discursos sobre el interés general, pero que se encierra en el clientelismo y el corporativismo. Que firma peticiones y manifiestos cuando se expulsa a algún “okupa”, pero que no aceptaría que se instalaran en su casa. Que dedica su tiempo a hacer moral para los demás, sin ser capaz de aplicársela a sí misma. Esa izquierda, en fin, que entre Jules Ferry y Mayo del 68 ha elegido Mayo del 68, es la que condena a Francia a un inmovilismo cuyas principales víctimas serán los trabajadores, los más modestos, los más pobres.

Ésa es la izquierda que desde Mayo del 68 ha renunciado al mérito y al esfuerzo, que ha dejado de hablar a los trabajadores, de sentirse concernida por la suerte de los trabajadores, de amar a los trabajadores; porque el valor trabajo ya no forma parte de sus valores, porque su ideología ya no es la de Jaurès o la de Blum, que respetaban a los trabajadores, sino que ahora la ideología de la izquierda es la del reparto obligatorio del trabajo, la de las 35 horas, la del asistencialismo. La crisis del trabajo es ante todo una crisis moral, y en ella la herencia de Mayo del 68 tiene una enorme responsabilidad. Yo quiero rehabilitar el trabajo, quiero devolver al trabajador el primer lugar en la sociedad. (…)

La herencia de Mayo del 68 ha debilitado la autoridad del Estado. Esos herederos de los que en Mayo del 68 gritaban “CRS = SS”, toman sistemáticamente partido por los violentos, los alborotadores y los estafadores contra la policía. Lo hemos visto tras los incidentes de la Estación del Norte. En lugar de condenar a los violentos y de apoyar a las fuerzas del orden y su difícil trabajo, no se les ha ocurrido nada mejor que esta frase, que merecería ser inscrita en los anales de la República: “Es inquietante constatar que se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud”. Como si los vándalos de la Estación del Norte representaran a toda la juventud francesa. Como si fuera la policía la que estaba actuando mal, y no los violentos. Como si los violentos hubieran destrozado todo y saqueado los comercios para expresar una revuelta contra una injusticia. Como si el hecho de ser jóvenes lo excusara todo. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente siempre inocente. Ésos son los herederos de Mayo del 68, que denigran la identidad nacional, que atizan el odio a la familia, a la sociedad, al Estado, a la nación, a la República.

En estas elecciones se trata de saber si la herencia de Mayo del 68 debe ser perpetuada o si puede ser liquidada de una vez por todas. Yo quiero pasar la página de Mayo del 68. Pero tiene que ser más que un gesto. No hay que contentarse con poner banderas en los balcones el 14 de julio y cantar la Marsellesa en vez de la Internacional en los mítines del Partido Socialista. No se puede decir que se desea el orden y tomar sistemáticamente partido contra la policía. No es posible seguir denunciando la “provocación” y el “Estado policial” cada vez que la policía intenta hacer respetar la ley. No se puede decir que uno apuesta por el valor del trabajo y, al mismo tiempo, generalizar las 35 horas, seguir cargándolo con impuestos y estimular la mentalidad del asistido, del que cobra del Estado para no trabajar. No se puede decir que se desea obstaculizar las deslocalizaciones y al mismo tiempo rechazar cualquier experimentación del IVA social, que permite financiar la protección social con las importaciones. No es posible proclamar grandes principios y negarse a inscribirlos en la realidad. Yo propongo a los franceses romper realmente con el espíritu, con los comportamientos, con las ideas de Mayo del 68, con el cinismo de Mayo del 68. Propongo a los franceses devolver a la política la moral, la autoridad, el trabajo, la nación. Les propongo reconstruir un Estado que haga realmente su trabajo y que, en consecuencia, domine las feudalidades, los corporativismos y los intereses particulares. Les propongo rehacer una República una e indivisible contra todos los comunitarismos y todos los separatismos. Les propongo reedificar una nación que de nuevo esté orgullosa de sí misma. (…)

Al poner sistemáticamente los derechos por encima de los deberes, los herederos de Mayo del 68 han debilitado la idea de ciudadanía. Al denigrar la ley, el Estado y la nación, los herederos de Mayo del 68 han favorecido el crecimiento del individualismo. Han incitado a cada cual a no pensar más que en sí mismo y a no sentirse concernido por los problemas del prójimo. Yo creo en la libertad individual, pero quiero compensar el individualismo con el civismo, con una ciudadanía hecha de derechos pero también de deberes. Quiero derechos nuevos, derechos reales y no virtuales. Quiero un derecho real a un techo, al alojamiento. Un derecho real al cuidado de los hijos, a la escolarización de niños con minusvalías, a la dependencia para los mayores. Quiero el derecho a un contrato de formación para los jóvenes de más de 18 años, y a la formación a lo lago de toda la vida. Quiero el derecho a la caución pública para aquellos que no tienen padres, para los que no tienen relaciones, para los enfermos a los que no se les quiere prestar porque se considera que representan un riesgo demasiado elevado. Quiero el derecho a un contrato de transición profesional para los que están en paro.

Pero quiero que estos derechos estén equilibrados con los deberes. La ideología de Mayo del 68 habrá muerto cuando la sociedad se atreva a recordar a cada cual sus deberes, cuando en la política francesa se ose proclamar que, en la República, los deberes son la contrapartida de los derechos. Ese día al fin se habrá realizado la gran reforma moral e intelectual que Francia necesita una vez más. Entonces podremos reconstruir sobre cimientos renovados esa República fraternal que es el sueño siempre inacabado, nunca realizado de Francia desde el primer día en que tuvo conciencia de su existencia como nación. Porque Francia no es una raza, no es una etnia, ni sólo un territorio; Francia es un ideal incansablemente perseguido por un gran pueblo que, desde su primer día, cree en la fuerza de las ideas, en su capacidad para transformar el mundo y hacer la felicidad de la humanidad.

Quiero decírselo a los franceses: el pleno empleo, el crecimiento, el aumento del poder adquisitivo, la revalorización del trabajo, la moralización del capitalismo, todo eso es necesario y es posible. Pero eso no son más que medios que deben ser puestos al servicio de una cierta idea del hombre, de un ideal de sociedad donde cada cual pueda encontrar su lugar, donde la dignidad de todos y cada uno sea reconocida y respetada.»